La historia de la Virgen del Pilar está profundamente ligada a la identidad de Zaragoza. Pero lo que muchos no saben es que su nombramiento como patrona de la ciudad tiene una fecha concreta y un contexto histórico muy significativo.
Origen de la devoción a la Virgen del Pilar
Según la tradición cristiana, la Virgen María se apareció en Zaragoza en el año 40 d.C. al apóstol Santiago, dejándole una columna de jaspe —el conocido “Pilar”— como símbolo de fe y apoyo en su misión evangelizadora.
Este hecho convirtió a Zaragoza en uno de los primeros lugares de devoción mariana del mundo, y con el paso de los siglos se levantaron distintos templos hasta llegar a la actual Basílica del Pilar.
El milagro que cambió la historia
Uno de los momentos clave en la historia de la Virgen del Pilar fue el llamado “Milagro de Calanda”, ocurrido en 1640. En este suceso, Miguel Pellicer recuperó milagrosamente una pierna que había sido amputada, un hecho reconocido oficialmente por la Iglesia tras un proceso canónico.
Este milagro tuvo un enorme impacto en toda Europa y reforzó la devoción popular hacia la Virgen del Pilar.
¿Cuándo fue nombrada patrona de Zaragoza?
Fue el 27 de mayo de 1642 cuando el Concejo de Zaragoza proclamó oficialmente a la Virgen del Pilar como patrona de la ciudad.
Este nombramiento no fue casual: respondía al creciente fervor popular y a la importancia religiosa que había adquirido tras el Milagro de Calanda.
Años más tarde, en 1678, las Cortes de Aragón extendieron este patronazgo a todo el reino, consolidando su relevancia en la historia y cultura aragonesa.
Un símbolo de Zaragoza hasta hoy
Desde entonces, la Virgen del Pilar no solo es la patrona de Zaragoza, sino también uno de los mayores símbolos de la ciudad. Cada 12 de octubre, miles de personas celebran su festividad con actos tan emblemáticos como la Ofrenda de Flores.
Su historia, mezcla de tradición, fe y cultura, sigue viva en cada rincón de Zaragoza.